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Especialidades

  • Ansiedad

    La ansiedad es un miedo vago, desproporcionado y generalizado en momentos y situaciones que no son amenazantes o no lo son como para sentirte ansioso. A veces se presenta sola, sin otras manifestaciones. Rara vez, sin embargo, es así; y acompaña con frecuencia a otra clase de problemas psicológicos, con los cuales se mezcla: con la depresión, con el duelo, los conflictos. La ansiedad es desagradable y, además, disfuncional: dificulta mucho disfrutar de la vida.

    El psicólogo identifica las claves que generan la ansiedad, detecta los problemas o amenazas que en cada caso concreto subyacen a la que experimenta la persona, instruye en procedimientos de relajación que sirven para reducirla, y ayuda a cambiar aquellos comportamientos que la están manteniendo de forma permanente.
  • Estrés

    El estrés se da cuando existen demasiadas o muy complejas exigencias, que piden nuestra acción y que no sabemos cómo atender, pues parecen superarnos. El estrés se ha hecho frecuente en la vida moderna por las crecientes exigencias laborales, por el ajetreo de la vida en la ciudad y por la sobrecarga que para las mujeres significa el trabajo doméstico, asumido en su mayor parte por ellas y que se suma al trabajo fuera de casa. El extremo del estrés se da en el denominado "burn-out", o síndrome de estar quemado, agotado. Este síndrome puede darse en el ámbito laboral y también en el doméstico, por ejemplo, y sobre todo, cuando en casa hay una persona crónicamente enferma, o muy dependiente, a la que atender.

    Las situaciones de estrés han de ser afrontadas y no simplemente rehuidas. Hay un afrontamiento que se dirige a la situación misma, al problema, con vistas a solucionarlo o paliarlo; y hay, mientras se soluciona, un afrontamiento dirigido al malestar que la persona padece al estar estresada. El psicólogo instruye en estrategias concretas de afrontamiento, potenciando un manejo efectivo de los medios personales y sociales de que se dispone para superar el problema y para reducir el malestar.
  • Depresión

    La depresión es un estado de ánimo abatido, de desaliento y tristeza no justificados, de ausencia de gusto por la vida, de falta de energía y motivación para hacer las cosas, sean las de obligación o también de afición. Ese estado de ánimo puede seguirse de la pérdida de un ser querido, de un fracaso sentimental o laboral, o de cualquier otra contrariedad. A veces, parece como si el reloj biológico -o el calendario por donde pasan los años sin alicientes- generara la depresión o disforia: el estado de desánimo y de tedio generalizados.

    El psicólogo ayuda a identificar las claves que subyacen al abatimiento y la depresión. Y trata de devolver a la persona deprimida la ilusión y el gusto de vivir. A menudo la depresión depende de ideas irracionales que es preciso contrarrestar. El tratamiento psicológico significa una inyección de optimismo, de expectativas, mediante la discusión de esas ideas y la introducción de pensamientos realistas. El psicólogo puede y suele también prescribir "tareas", actividades, que liberan energía y que sirven para salir del agujero del desánimo.
  • Problemas de pareja

    El enamoramiento no dura siempre; el amor, tampoco. Además, el amor y la mera voluntad no bastan, por sí solos, para una convivencia feliz. Al comenzar la convivencia aparecen discrepancias en el modo de querer organizarla: problemas de incompatibilidad, de incomprensión. Por otro lado, al cabo del tiempo, las personas emparejadas, por mucho que se quieran, sufren por la rutina, acaso el aburrimiento de convivir en la misma compañía. Se dan baches en las relaciones de pareja y convivencia, a veces hundimientos tan profundos como para plantearse la separación.

    En problemas de pareja, se trabaja sea individualmente o con ambos a la vez. Aunque uno solo de ellos plantee la demanda, el trabajo con ambos suele ser aconsejable, cuando el otro u otra así lo acepta. Entonces puede haber sesiones conjuntas y también por separado. En ellas, el psicólogo evalúa la gravedad de los problemas y el deseo y capacidad de ambos para continuar unidos. Cualquiera que sea el desenlace de la relación, desempeña un papel de mediador en los conflictos existentes.